Hay amistades que nacen de la tierra, del campo, de los caminos polvorientos y de los recuerdos de infancia. Así es mi amistad con don Manuel Landaverde, uno de esos amigos, con quienes uno se reúne, bromea y ríe con cada “pasada”. De esos amigos que no se improvisan, sino que se cultivan con el tiempo, la confianza y sinceridad.
Don Manuel vive en el cantón El Salitre, en el distrito de Tejutla, Chalatenango, justo en ese distrito cuya tierra noble donde también pasé mis primeros años de niñez. Volver allí es reencontrarme con mis raíces, con los paisajes que marcaron mi historia y con personas que mantienen vivos los valores del trabajo, la hospitalidad y la palabra cumplida.
Cada vez que le aviso que voy a visitarlo, la respuesta es la misma: “Aquí te esperamos mi amigo”. Con ese vozarrón que parece de locutor de radio, y eso significa desayuno, almuerzo o cena asegurados, y un buen café, no importa la hora. En su mesa nunca faltan los frijoles recién cocidos, el queso fresco, la crema espesa, el pescado, el pollo o el cerdo, según lo que haya en el momento. Todo acompañado de tortillas calientes y una sonrisa sincera. La cordialidad, simplemente, está al mil.
Pero detrás de cada gran hombre, hay una gran mujer. Y en este caso, esa mujer es la niña Reina, su compañera de mil batallas. Activa, dinámica y siempre positiva, comparte en sus redes sociales el crecimiento de sus proyectos, especialmente los frutos que nacen del hermoso Cerro La Lava, propiedad de su familia, donde cultivan plátanos, guineos y otras frutas que luego ofrecen al público con orgullo y dedicación.
Don Manuel, por su parte, ha desarrollado con pasión su emprendimiento de apicultura, ya lleva varios años en esto. Su trabajo no es sencillo: implica la cría, el cuidado y el manejo técnico de decenas de colmenas. Gracias a ese esfuerzo constante, produce miel, cera, polen, propóleo y jalea real. Cada cosecha representa cientos de botellas de miel pura, además de la especial miel de jicota, reconocida por sus propiedades medicinales.
La niña Reina no pierde el tiempo. Promueve con entusiasmo sus productos y celebra cada logro. “Felices de ver crecer nuestro emprendimiento. Nuestra miel se reparte hasta San Salvador, y recuerden que pueden contactarnos para hacer sus pedidos”, comparte con orgullo. Y no es para menos: cuando el trabajo se hace con amor, los resultados cruzan fronteras.
Además de la miel, esta familia emprendedora ofrece una amplia variedad de lácteos: queso, crema, quesillo, requesón, queso fresco y cuajada. Todo elaborado con leche 100% natural, sin conservantes, manteniendo el sabor auténtico del campo. Son productos frescos, saludables y de excelente calidad, ideales tanto para el hogar como para pequeños negocios.
Algo que admiro profundamente es el apoyo familiar que respalda este sueño. Sus hijos, desde distintas partes —algunos en Estados Unidos y otros en El Salvador—, contribuyen y respaldan el esfuerzo de sus padres. Esa unión familiar fortalece el emprendimiento y demuestra que cuando hay visión y compromiso, las distancias no son obstáculo.
Y si algo hace aún más especial la visita, es que una parada en la casa de don Manuel, sobre la calle que conduce al distrito de La Reina, también es la oportunidad perfecta para disfrutar un delicioso jugo de caña, preparado al momento con las propias manos de la niña Reina. Fresco, natural y lleno de ese sabor auténtico del campo, ese vaso de jugo no solo refresca el cuerpo, sino que también endulza el alma con la calidez y dedicación que caracteriza a esta admirable familia emprendedora.
Visitar a don Manuel y a la niña Reina siempre requiere coordinar bien, porque son personas trabajadoras y comprometidas con sus múltiples responsabilidades. Sin embargo, cada encuentro vale la pena. Compartir con esta familia es recibir una lección viva de esfuerzo, perseverancia y amor por lo que se hace.
Historias como la de ellos nos recuerdan que el éxito no siempre nace en grandes ciudades ni en oficinas modernas. A veces surge entre montañas, colmenas y establos; entre frutas recién cortadas y miel recién cosechada. Surge cuando dos personas deciden trabajar juntas, creer en sus capacidades y convertir sus recursos en oportunidades.
La niña Reina y don Manuel Landaverde son, sin duda, emprendedores 4×4: resistentes, firmes ante las dificultades y capaces de avanzar en cualquier terreno. Su historia inspira, motiva y demuestra que, con trabajo honrado, unidad familiar y pasión, los sueños sí se pueden cosechar.
Si quieren miel de abeja, escriban o llamen al número 6028-2979 o directamente conmigo para darles los canales de mis buenos amigos emprendedores.
Por William Ramírez

Orgullosa de mi querido tío y toda la familia Dios me los bendiga siempre los quiero muchísimo.